Y odio estar así,
toda esta mierda poética
que sale puramente visceral
no os creáis que son textos al azar.
Escribo en momentos de debilidad,
en noches de bajón
por personas que ni se lo merecen.
Pero quién soy yo para decir nada.
Desgraciadamente, no podemos ser racionales
cuando no se piensa con la cabeza
y aunque se te inunde de razones para no hacerlo,
se habla con el corazón.
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