Estaba tan perdido en el mar...
¿Qué mar? Era un puto océano,
de estos que salen en las pelis de piratas,
enorme, infinito y lleno de peligros.
Y como un viejo bote abandonado,
tú conseguiste encontrarme
yo sólo suplicaba no ser olvidado
y no sé cómo, ni por qué, pero lo hiciste.
Sacarme a flote no debió de ser nada fácil,
estaba bien anclado en el fondo,
tanto que hasta me dolía salir,
aunque en realidad me estuviera ahogando.
Y entonces vinieron días mejores.
Las nubes eran ya más traslúcidas,
podía notar los rayos del sol en mi piel,
aprender a disfrutarlo no fue nada fácil,
pero tú lo volviste a hacer.
Sentir tu etérea presencia,
hacía que me olvidara de todo, y de todos.
Eras como una brisa suave y fresca,
"eras"...
Lo que más me jode de todo esto
es que esté hablando en pasado,
porque ya nada es lo que era,
porque ahora todo ha cambiado.
Y tendría que haberme dado cuenta
de que la realidad no era tal y como yo la veía,
aquella brisa suave y fresca de la noche
era en realidad un ciclón, un huracán de día.
Y como tal fenómeno se comporta,
arrastrando todo a su paso,
no importa cuánto valga, lo que sea,
porque todo lo que éramos se redució a pedazos.
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