sábado, 14 de marzo de 2015

The Island

Estaba tan perdido en el mar...
¿Qué mar? Era un puto océano,
de estos que salen en las pelis de piratas,
enorme, infinito y lleno de peligros.

Y como un viejo bote abandonado,
tú conseguiste encontrarme
yo sólo suplicaba no ser olvidado
y no sé cómo, ni por qué, pero lo hiciste.

Sacarme a flote no debió de ser nada fácil,
estaba bien anclado en el fondo,
tanto que hasta me dolía salir,
aunque en realidad me estuviera ahogando.

Y entonces vinieron días mejores.

Las nubes eran ya más traslúcidas,
podía notar los rayos del sol en mi piel,
aprender a disfrutarlo no fue nada fácil,
pero tú lo volviste a hacer.

Sentir tu etérea presencia,
hacía que me olvidara de todo, y de todos.
Eras como una brisa suave y fresca,
"eras"...

Lo que más me jode de todo esto
es que esté hablando en pasado,
porque ya nada es lo que era,
porque ahora todo ha cambiado.

Y tendría que haberme dado cuenta
de que la realidad no era tal y como yo la veía,
aquella brisa suave y fresca de la noche
era en realidad un ciclón, un huracán de día.

Y como tal fenómeno se comporta,
arrastrando todo a su paso,
no importa cuánto valga, lo que sea,
porque todo lo que éramos se redució a pedazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario